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viernes, 19 de junio de 2015

MANUEL MORATALLA EN ALBACETE Y EL MAL FARIO DE LOS PEPETES

Continuando con el carrete que había empezado la semana pasada, correspondiente a la novillada sin caballos celebrada en la Plaza de toros de Albacete el 13 de junio de 1959, hoy le toca el turno a Manuel Moratalla, un torero del que ya se ha visto algo en el blog, pero del que poco se sabe, lo que provoca pensar que no se llegó a hacer rico en esto del toreo. Como los habituales recordareis, los novillos de este día correspondieron a la ganadería sevillana de hijos de Eugenio Ortega.

La faena de Moratalla, en la que nos ocupa, no pasó del aprobado raso, cumpliendo lo justo en el primer novillo, con lo que recibiría la ovación del público que acudió en masa al coso manchego llenando el tendido. Con su segundo eral, anduvo algo más voluntarioso, y poniéndole ambición a la faena, fue recompensado con una oreja a petición del respetable.

No he averiguado nada sobre Manuel Moratalla (ya fallecido), salvo que fue dueño del restaurante Los Manzanos en el Villar de Chinchilla (Albacete) y que se crió en la calle Tejares, también de Albacete, siendo vecino de "Antoñés" de quien ya hemos hablado aquí. Datos estos que fueron facilitados en su día (HELLÍN, OCTUBRE DEL 59, RESULTÓ HERIDO EL ESPONTÁNEO) por un conocido albaceteño "Romerito" y de quien algún día tendremos que hablar en el blog. Ahora es momento de ver las fotos. Después de estas, os muestro un artículo, como siempre de los encontrados en mis escarceos, en el que el periodista Edmundo comenta para el semanario EL Ruedo, los trágicos finales que han tenido todos los toreros, hasta entonces, llamados José y que optaron por "Pepete" como su sobrenombre toreril. No dejes de leerlo y espero que no seas supersticioso. 





En esta foto no conozco a nadie, cosa casi evidente puesto que yo no nací hasta pasados 7 años de la toma de la misma. Pero es una de esas imágenes que me llama la atención. Mirándola aprecio que el público de la parte superior está pendiente de la labor del torero, al parecer interesante. Pero también aprecio como los que están en la parte baja prefieren hacer un gesto amable ante la inminente fotografía que está a punto de realizarse. Unos ponen una risa simpática, mientras que el señor del centro de la instantánea parece poner cara interesante a sabiendas de que quedará bien en la foto. Pero si tengo que elegir, me quedo con el caballero de la boina con visera tipo italiana, sus gafas de gran graduación y un cigarrillo en la comisura de los labios, que en cierto modo recuerda a Josep María Rubio. Pero lo que de verdad me llama de este hombre, es la cara humilde, sencilla y de gran bondad que parece ser la predominante de su personalidad... 

EL MAL "FARIO" DE LOS PEPETES
Publicado en El Ruedo el 20 de agosto de 1968 por Edmundo G. Acebal.

El periodista, en esta publicación, aconseja que ningún torero llamado José, adquiera el apodo de "Pepete" por razones de prudencia fáciles de comprender por aquellos que sepan de toro y toreros. Al igual que tampoco lo haría, por las mismas razones, el sobrenombre de Pepeillo, Joselito ni Joselillo.

Tan mal "fario" ha tenido este apodo de "Pepete", que ni uno solo salió con vida de la profesión. Los pocos con este alias que se libraron de tan trágico final fueron novilleritos vistos y no vistos, como relámpagos en los ruedos.

Los tres grandes maestros fueron José Dámaso Rodríguez, José Rodríguez Davié y José Gallego Mateo –Conocido como José Claro-.

PEPETE I. José Dámaso, muere en la Plaza de Madrid el 20 de abril de 1862 a causa de una cornada del toro "Jocinero" de la ganadería de Miura. Era hermano del abuelo paterno de Manolete y fue un torero de casta y valor con una mística concepción del toreo. Pepete I saltó al ruedo al ver que el morlaco derribaba al caballo poniendo en serios apuros al picador, al intentar hacer el quite se produjo un tremendo choque con "Jocinero", recibiendo la cornada mortal con que la ganadería de Miura inauguraba su siniestra leyenda.




PEPETE II. José Rodríguez, muerto por "Cantinero", un toro perteneciente a la ganadería de Zalduendo, en la Plaza de Toros de Fitero, en Navarra. Circunstancia curiosa es que el toro lo hirió en el callejón, donde salió tras él. Pepete II hace un quite al picador Cerrajas, cuando el Toro le obliga a saltar a la barrera, saltando este tras él, en un callejón lleno de curiosos, lo que produjo que el astado lo alcanzase y cornease la pierna izquierda, con el resultado ya conocido.





PEPETE III. José Gallego, fue cogido por el toro de la ganadería de Parladé que atendía al nombre de "Estudiante" el 7 de septiembre de 1910, en Murcia, falleciendo a los pocos momentos de la herida. Torero de valor inconmensurable pero con poca visión de las técnicas toreras. Por las calles de Sevilla se le nombraba en coplas y había aficionados que, no sin razón, lo calificaban como carne de Toro. El día de su trágico final, sustituía a Bombita, y el primer Toro, marcado con el número 15, grande y poderoso, lo enganchó a la salida de una vara, en el momento en que se disponía a realizar un quite, infiriéndole tan grave cornada en la ingle, que le arranco la vida apenas unos minutos después.


Comenta Edmundo, autor de este artículo, que queda demostrado el mal "fario" de los que adquirieron el apodo de Pepete. Falleciendo todos por las astas de los Toros en el momento del quite, ese gesto de amor al prójimo que hace a los toreros jugarse la vida por la del compañero, perdiendo la suya a veces, como acabamos de ver con los Pepetes.

Así pues, si te llamas José, y en algún momento se te ha pasado por la cabeza usar este apodo para hacerte conocer en el mundo taurino, mejor, busca otro ¡Por si acaso! Hasta la próxima y que pases un feliz fin de semana.

viernes, 12 de junio de 2015

FOTOS DE GITANILLO DE ALBACETE Y UNA ENTREVISTA A CHICUELO II CONVALECIENTE

Muchos conocerán, y bien, a "Gitanillo de Albacete". Aunque también muchos, estarán confundidos a la hora de poner nombre a este Torero, pero espero que después de leer esta publicación, las dudas queden disipadas.
Carteles en los que aparecen los primos Manuel Amador y Juan Correas con sus apodos.

"Gitanillo de Albacete" se trataba de Manuel Amador. Su primo Juan Correas, a quien muchos le ponían este apodo, es con quien empezó sin picadores, y cuando ambos se juntaban en el cartel, se anunciaban como "Los Gitanillos de Albacete", no llegando Juan a debutar con caballos. Los únicos caballos que vio Juan en una Plaza de Toros, tiempo después, fueron los de su hijo Antonio Correas, que fue un gran rejoneador de finales del siglo pasado, compitiendo, y muy bien, con los Domecq, Peralta, Vidrié, Lupi, etc. Posteriormente a su prematura retirada, se casó con la hija de su primo Manuel Amador. (Josico)

Las fotos de hoy corresponden al 13 de junio de 1959. Una novillada de las llamadas económicas en la que el cartel estaba compuesto por el ya nombrado "Gitanillo de Albacete" junto a Manuel Moratalla, fotos de este último que veremos la próxima semana. Los novillos correspondieron a la ganadería de hijos de Eugenio Ortega, antigua de Sebastián González Vicente, y que pastaban en la finca sevillana de Buenavista, El castillo de las Guardas.

"Gitanillo" hace una elegante faena al primer novillo de la tarde, siendo las dos orejas y el rabo de su enemigo, los premios obtenidos tras matar acertadamente. Con su segundo, no tuvo tanta suerte, y a pesar de que intentó hacer todo lo posible para sacarle partido, solamente cumplió.

LAS FOTOS DE "GITANILLO DE ALBACETE"
Comienza el paseillo y una vez terminado, los dos Maestros saludan al respetable
que acude a la Plaza de Toros de Albacete en gran número, como se puede ver en las fotos.





DESPUÉS, EN EL TENDIDO...
El público parece comentar la faena realizada por el entonces apodado "Gitanillo de Albacete". Alguien mira a la cámara de mi padre, mientras mantiene el típico puro taurino entre los labios, quizás esté pensando la forma de hacerse con la foto. En el callejón, el fotógrafo aprovecha para hacer un paréntesis, y repasa lo que posiblemente la falta de tiempo no le dejó acabar. A la derecha, justo encima del 4, la guapa chica le comenta al afortunado que está a su izquierda, que por lo menos serán dos las orejas con las que premien al valiente torero, ¡y casi acierta!, pero se quedó corta, también le dieron el rabo.

Después de esta especie de inspiración que me ha provocado la foto superior, os dejo con la entrevista a Chicuelo II, dos meses después de las fotos que hemos visto y todavía convaleciente de una cogida sufrida poco tiempo antes.
Fuente: El Ruedo, agosto de 1959
Fuera de este «hall», decorado con cuadros taurinos -el retrato de «Chicuelo», que pintó Segura, y unas acuarelas sobre el «tema»— y presidido por la cabeza de «Gitanazo», un toro de Barcial, que el torero mató en Madrid, y al que cortó las dos orejas, la casa de Manolo Jiménez tiene un aire burgués, tranquilo. No parece, en fin, la casa de un matador de toros.
Y, sin embargo, ahí está el diestro, en su cuarto, convaleciente aún de la herida que un toro le causara en Málaga hace doce días. Manolo, en pijama, echado sobre la cama, va respondiendo a mis preguntas, mientras sube de la calle O'Donell el rumor del tráfico un tanto atenuado por las persianas que cortan el paso al fuerte sol de agosto: 
  • ¿Cuántas cogidas, Manolo?
  • Con ésta, si no me equivoco, van once.
Chicuelo II, en su domicilio, atiende las llamadas
de sus admiradores. (Foto El Ruedo, autor ilegible)
Y recuerda:
  • Verá usted: Méjico, Lima. Bogotá, Madrid, Pamplona, Valencia, Zaragoza, Villanueva del Arzobispo, Villacarrillo... No sé. Creo que me falta una.
  • ¿Cómo era el toro de Pablo Romero? 
  • No era malo. Ni bueno. Algo manso; parecía que se vencía por el lado derecho. Yo le estaba toreando tranquilo, al natural, pero con la derecha, y le veía ir al compás de la muleta. Pero una de las veces, cuando le faltaba una cuarta para llegar al trapo rojo, hizo un extraño y me tiró una cornada al muslo. Una cornada seca, en el aire. 
  • ¿Le dolió mucho? 
  • Al principio fue... cómo un golpe. En la enfermería me curaron con anestesia local. Era una cornada profunda, pero con suerte. Con todo, a punto estuvo de llegar a la femoral el pitón del bicho.
  • Entonces..., ¿la cornada fue un error del toro o del torero? 
  • Fue... culpa del toro. Hay otras veces que uno se mete más de la cuenta y sale malparado. Pero esta vez, no. 
  • ¿Cuántas corridas pierde con este percance?
  • Calculo que nueve Por lo pronto, me quedé sin las dos de Málaga, la de Bayona, la de Villarrobledo, la de Santander, las de Bilbao y la del 25, en Alcalá de Henares..., y quizá alguna más. Creo que no podré vestir el traje de luces hasta el 28, por lo menos, en Almería. 
  • Pero... «eso» está ya curado... 
  • ¡Qué va! Iba bien, pero se conoce que al quitarme los puntos se me ha abierto la herida por dentro y me duele mucho. Es que ayer tarde se me ocurrió ir al cine y, aunque sólo anduve un poco, debió sentarme mal... Ahora pienso no salir de la cama hasta que la herida esté completamente cerrada.
  • ¿Qué le queda hasta el final de la temporada?
  • Las ferias de Albacete, Salamanca, Cuenca y Zaragoza... Y lo que vaya cayendo. 
  • ¿Es ésta su mejor temporada, «Chicuelo»? 
  • Para mí, sí. Me encuentro más seguro que nunca, y estoy toreando muy a gusto en todos los aspectos. Incluido el administrativo.
Y hace un gesto pícaro.
  • ¿Por qué se fue y por qué volvió a los toros? ¿Fue por dinero?
  • No, señor. Me fui porqué estaba agotado. Habían sido varios años de lucha. De auténtica lucha. Luego volví porque no podía estar sin torear. Cuando fui a las corridas de San Isidro y vi cómo la gente aplaudía, sentí envidia de mis compañeros, y decidí volver en cuanto fuera posible.
  • En esa temporada de descanso, ¿toreó mucho? 
  • Fui a dos festivales y a un tentadero. Desde luego, no perdí, el «contacto» con los toros. 
  • A «Chicuelo», ¿qué toreo le gusta más, el bueno o el «otro»? 
  • El bueno. A mí me gustaría torear siempre al natural, con la derecha y con la izquierda... Pero eso no se le puede hacer a todos los toros. Por eso, cuando no hay más remedio, hago lo «otro». Porque al público que paga hay que demostrarle que uno sale dispuesto a complacerle siempre. Esto es lo honrado. ¿No le parece? 
  • Entonces..., ¿el «tremendismo» es un recurso para los toros malos? 
  • Así es. Y tiene sus peligros, aunque la gente no lo crea. Haciendo ese toreo, que muchos dicen que tiene «truco», me han dado los toros dos cornadas graves. En una me partieron la femoral. 
  • En su casa hay otro torero. ¿Cuál es su opinión sobre él?
  • A mi hermano le exigen mucho. Tanto como a mí. 
  • ¿Qué le aconseja cuando están a solas? 
  • Que se arrime, porque eso es esencial. Que se arrime y que corte orejas. 
  • Y de novias, ¿hay algo? Se dijo... 
  • Por ahora, nada. 
  • En números redondos, ¿cómo iba la temporada hasta Málaga? 
  • Bien. Llevaba diecinueve corridas y treinta orejas. 
Llega un amigo a ver a Manolo, y el periodista se despide, «Chicuelo» tiene aún para unos días. Y uno ha de entregar las cuartillas dentro de un par de horas. ¡Con el calor que hace! 
F.N.C.

Y llegados aquí, yo también me despido. La semana que viene, veremos el resto de fotos con Manuel Moratalla como protagonista, junto con alguna historia que encuentre viajando por las redes. Recuerda, si no te la quieres perder, suscríbete y cuando salga, te llegará automáticamente a tu email. Saludos y feliz semana.